miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un trabajo en equipo…


De pequeño en una ocasión me hablaron del valor que tenía el trabajo diario de un borrico de noria. Entonces, no sabía lo que era. Con el tiempo, busqué en Internet qué es lo que había al respecto.

Pienso ahora en las características de un asno joven, las orejas  puntiagudas y el trote decidido y alegre.

La aparente rutina del borriquito dando vueltas alrededor de la noria puede parecer que no sirve para nada, que no tiene sentido su trabajo. Sin embargo, algo así permite sacar agua del pozo, subirla hasta la superficie y regar los campos. Con ello, Dios hace florecer las plantas y crecer las hojas.

Actualmente por la evolución de mi esclerosis me doy cuenta que cada día voy perdiendo poco a poco mis fuerzas, como el borrico dejándose la vida en el lento rodar de la noria. En realidad estoy ante un gran desafío, un proyecto de ámbito mundial por el que estoy pidiendo ayuda, especialmente a los hijos de mis amigos.

Ellos me miran con cara de sorpresa cuando les entrego un ejemplar en chino de El invitado imprevisto y les propongo mi pacto chino, al mismo tiempo que les  recuerdo, con cierta complicidad, que Jesús siente predilección por la oración de los niños y de los enfermos.

Ahora voy a aprovechar que aquí estamos las dos partes para involucrar a Jesús en un determinado asunto. A continuación se lo propongo y quedamos que a partir de ahora “trabajaremos en equipo”.

sábado, 8 de octubre de 2016

Tomarme más en serio todo lo que hago



Gracias a Dios, seguimos sumando “pactos chinos. Dije que os iría avisando, y aquí me tenéis: ¡ya hemos alcanzado los 100! Por favor: ¡sigamos creciendo! :)

Por mi parte, lo voy ofreciendo a las personas que vienen a verme. Les suelo decir que a Jesús le era especialmente grata la oración de los niños y los enfermos. Por este motivo, cada vez con más frecuencia, estoy quedando en mi casa con familias al completo y les explico a los niños que su oración y la mía, como enfermo, era especialmente grata a Jesús.

Como habitualmente se quedan estupefactos, les aclaro:
yo tengo esclerosis múltiple desde hace 25 años y vosotros sois niños, aunque me parecéis muy mayores, por lo tanto os propongo unir nuestras fuerzas y vamos a pedirle a Jesús que nos conceda este regalo que le pedimos
Sin pensarlo dos veces les animo a que abran mi armario de chuches y les explico, con cara de asombro por su parte, que los pactos chinos son con chuches. Por ello, todos estamos dispuestos a ofrecer a Jesús aquello que tanto nos cuesta por este nuevo reto.

No sé si será el efecto de las chuches u otros motivos, pero la realidad es que me sorprende el empeño que ponen en este cometido.

Hay momentos en los que pienso que todo esto es una pequeña locura, entonces me fijo en la imagen de la Virgen de la Virgen China que tengo en mi sala de estar y el sextante que me regalaron en la empresa y pienso que un día no tendré esclerosis, ni tan siquiera será necesario inventarme este tipo de triquiñuelas para estar más cerca de Jesús, ya que estaré con Él (con su gracia).

El sextante me recuerda que antiguamente se utilizaba por las embarcaciones para retomar el rumbo; y qué rumbo más acertado que el que me lleva al cielo, así que ahora debo tomarme más en serio todo lo que hago.

viernes, 30 de septiembre de 2016

¿Cómo se puede ayudar a otros desde la propia necesidad?



Una de las preguntas que trata El invitado imprevisto ha dado título a este artículo.

Realmente es llamativo que a través de una simple enfermedad, además de sobrellevarla, se pueda ayudar a otras personas. Algo así he podido comprobar con el libro.

Con frecuencia, las personas que vienen a verme me comentan sus inquietudes o metas. Entonces les digo que tengo un documento extenso donde anoto todas las intenciones por las que debo rezar. Acto seguido les pido que me digan, por favor, lo que desean añadir a este documento.

Como normalmente no salen de su asombro, les explico que El invitado imprevisto se ha editado en chino y que realmente me parece igual de difícil aprender chino, que aprender a confiar en Dios cuando aparece cualquier problema en nuestras vidas.

Me doy cuenta de que a la gente, creyente o no, le gusta saber que me he acordado de ella cuando paso por un momento difícil de mi enfermedad. Resulta que algo tan simple me es de mucha ayuda cuando se presentan las molestias.

O sea que además de pensar en los demás, consigo no dar vueltas a mi enfermedad cuando arrecian los dolores.

Veo que la forma de ayudar a otras personas lo consigo, no pensando continuamente en mis cosas, sino poniéndome en su lugar, escuchándolas y acogiéndolas. ¡La intriga está resuelta!

sábado, 17 de septiembre de 2016

¡La estrategia ha vuelto a funcionar!


Recientemente mi madre se ha ido de su casa. Lo que podía parecer una temeridad, coincide con el actuar que he tenido todos estos años de enfermedad.

Yo personalmente hace 5 años supe que quería irse a vivir a una residencia.

Cuando me preguntó mi opinión, enseguida le dije que me parecía muy bien, especialmente cuando en ese sitio sólo te aceptan si médicamente eres una persona válida.

Después de unos años de espera le dan el 'OK' y sin pensárselo dos veces tenía todo preparado para cambiar de casa.

No sé cuál hubiera sido el mejor momento para tomar una decisión de estas características, pero sí sé cuál hubiera sido el peor: cuando por el paso del tiempo necesitara de otra persona para su día a día.

Es indudable que el “invitado imprevisto” se presenta tarde o temprano en nuestras vidas, pero conviene coger el toro por los cuernos y adelantarse a una situación que puede parecer insostenible.

Cuando en el año 2010 se publicó la primera edición de El invitado imprevisto, supe que este compañero tan desagradable como es la enfermedad, podría ser de mucha ayuda para otras personas.

Realmente en la carrera me prepararon para resolver cualquier incidencia a pie de obra, pero algo tan habitual como el sentido de una pequeña molestia, o una enfermedad de mayor envergadura, lo he tenido que aprender por mi cuenta.

He podido comprobar en estos 26 años de enfermedad, que adelantarme siempre a la evolución de mi dolencia, me ha sido de mucha ayuda y que realmente la frecuencia de sacramentos es lo que me ha alentado en todo momento.

Aconsejo a mis amigos y conocidos que hagan lo mismo cuando el "invitado imprevisto" llame a sus puertas.

He querido titular este artículo “la estrategia ha vuelto a funcionar” porque realmente se trata de algo muy sencillo que evita muchas veces situaciones muy incómodas en nuestras vidas.

martes, 23 de agosto de 2016

¡Gracias cuidadores!


He podido leer el artículo aparecido en El Periódico con fecha 2 de agosto, bajo el título “Beneïts cuidadors” y esto ha hecho que quiera poner por escrito una vivencia personal.

Resulta que hace 25 años me diagnosticaron esclerosis múltiple, cuando entonces sólo pensaba en subirme a los andamios y dirigir obras, tal y como me habían enseñado en la carrera. En aquel momento, pensé que todo cambiaba radicalmente y que lo único que podía dar sentido a mi nueva situación era compartir la fe que recibí de mis padres con las personas más allegadas.

Sin darme cuenta iba descubriendo algo que no había imaginado nunca: con el tiempo y el trato diario, acabé sintiendo por mis cuidadores -que no eran parientes míos-, un aprecio muy especial.

Siempre tuve claro el papel de mis padres, pero viendo cómo mis cuidadores se desvivían por mí me doy cuenta que ellos hacen lo mismo que mi madre hizo en su día y por este motivo les estoy profundamente agradecido.

De todos modos estoy haciendo lo que aprendí desde niño que es rezar por todo aquello que quiero, y en este sentido, mis cuidadores y amigos poco a poco comparten lo mismo.

Soy consciente que muchas personas podrían tildarme de sentimental, ya que en los dos casos siento por ellos lo que una madre por sus hijos, aunque no lo exteriorice.

* Carta publicada en El Periódico, el 11 de agosto de 2016

miércoles, 3 de agosto de 2016

Cuando te arrolla un autobús…


En repetidas ocasiones me han preguntado amigos míos algo muy sencillo que se explica en El invitado imprevisto: ¿cómo se puede tener una dolencia y estar contento?

Aparentemente puede parecer una contradicción, sin embargo es algo que a todos nos interesa.

Desde luego hace falta unas muletas donde poder apoyarse y aquí ocupa un papel esencial una ayuda externa de envergadura, como son los sacramentos.

Por otra parte es muy conveniente buscar elementos a nuestro alcance que puedan ayudarnos en el día a día. Sin ir más lejos, después de una de esas noches interminables, tuve que tumbarme un rato y ahora quiero compartir con todos los lectores del blog lo que me programó uno de mis cuidadores, que paso a detallar por puntos:

1- Vídeo de una noche lluviosa, repleta de truenos y relámpagos:



2 - Foco SHX, que cambia de color según el sonido.

3 - Cama BJ, que realiza cambios posturales a derecha e izquierda de modo automático.

Me ha venido a la cabeza rápidamente algo que aparece en El invitado imprevisto: una cosa es tomar el autobús y otra ser arrollado por él.

Qué diferente resulta ver a una persona enferma en la cama de un hospital, que ser nosotros mismos los que nos encontrásemos en esa situación.

lunes, 4 de julio de 2016

¡Que alguien pare el mundo, que me bajo!


En una ocasión escuché un comentario que ha dado título a este nuevo artículo de El invitado imprevisto.

Cuando en 1990 me diagnosticaron la enfermedad, no imaginé ni de broma, que se pudiera llegar a unos extremos como los actuales: he perdido mis manos y mis pies y tengo problemas respiratorios, lo que me obliga a utilizar un respirador toda la noche y en momentos puntuales del día.

Hace poco una persona me preguntó con cara expectante: “¿Has pensado alguna vez en suicidarte?”, a lo que le respondí con toda naturalidad: “Pues claro que sí, pero prefiero luchar por ganarme el Cielo”.

No pongo en duda que a nadie le gusta el dolor. Tengo claro que es una forma con la que Dios nos recuerda que nos está esperando en el Cielo. La manera de conseguirlo son Los Mandamientos y todo lo que la Iglesia nos enseña.

Desde luego el dolor será el mismo, pero la forma de llevarlo cambiará radicalmente.

Hoy ha venido a verme a casa Carlos, que está estudiando segundo de medicina. Nada más verle le he dicho:
“Seguro que tú sabrás muy bien, por tus estudios y la fe que has recibido de tus padres, el sentido que tiene algo como el dolor”.
A lo que añadí:
“Me viene genial haberte conocido…, para responderte al tema del dolor, he pensado para mis adentros lo que muchas veces he dicho: ¿cómo es posible que Dios haya venido al mundo y haya querido nacer en un portal y morir en una cruz…?
Seguro que detrás de una pregunta tan sencilla se debe esconder algo grande. A nosotros aún nos queda descubrirlo...

sábado, 18 de junio de 2016

¡Esto lo sacamos entre todos!


En todos estos años desde que me diagnosticaron esclerosis múltiple he podido comprobar que una enfermedad se lleva mejor cuando uno está acompañado. Por este motivo he querido publicar en mi blog las estampas de las 13 causas de canonización que hay abiertas en la Obra.

Recientemente el Papa Francisco ha declarado venerable a Montse Grases  y esto ha hecho que prepare esta nueva entrada, ya que ella estuvo afectada de un cáncer.

A continuación adjunto información sobre estas personas y la correspondiente estampa para la devoción privada.

  1. San Josemaría
  2. Beato Álvaro del Portillo 
  3. Guadalupe Ortiz de Landázuri
  4. Isidoro Zorzano
  5. Montse Grases
  6. José Luis Múzquiz
  7. Dora del Hoyo 
  8. Toni Zweifel
  9. Tomás Alvira y Paquita Domínguez
  10. Ernesto Cofiño
  11. José María Hernández Garnica
  12. Laura Busca
  13. Eduardo Ortiz de Landázuri 
  14. Encarnita Ortega

Por último animo a cualquier persona aquejada de una molestia, o ¡no!,  a que se familiarice con la causa que más le atraiga.

Estoy seguro que esta será una forma de llevarse mejor con ese invitado imprevisto con el que todos nos encontramos en alguna ocasión.

Al final de cada estampa, se debe rezar un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria. En este enlace podréis descargar un MP3 con las tres oraciones.

Como siempre he dicho, el dolor será el mismo, pero la forma de llevarlo radicalmente diferente.

lunes, 6 de junio de 2016

Más allá de la gran muralla


El sábado 21 de mayo vino a mi casa Diego A. acompañado de un amigo chino,
me dio una gran alegría.

Lo primero que me vino a la cabeza es el vídeo del Papa Francisco que habla de sus deseos de poder visitar China y que ya vimos en una entrada anterior.

Resulta que cada vez son más frecuentes los “pactos chinos” que firmo con las familias que vienen por casa, precisamente para rezar por esta intención.

El primer ejemplar del libro en chino se lo envié al Papa Francisco comentándole que pediría oraciones por su viaje.

Soy consciente que los cristianos en China están siendo perseguidos, pero ha podido más el deseo de que muchas personas descubran el sentido cristiano del dolor, que realmente puede ser de gran ayuda para todas las personas que en algún momento deban convivir con este “invitado” tan inoportuno.

Algo así es innato a la condición humana, por lo que debemos encontrar un sentido a una circunstancia de estas características.

He querido titular este artículo como “Más allá de la gran muralla” porque realmente el sentido del dolor trasciende totalmente a todo tipo de ideologías.

Pienso que lo único que debemos hacer nosotros es descubrir porqué un Dios ha querido nacer en un portal de Belén, haber sido flagelado y morir en una cruz.

El interrogante está servido, al margen de todo lo que pueda pensar el hombre. Ánimo a todo el mundo a que descubra la respuesta.

Y, ya que estamos, lo repito un avez más: ¡súmate al reto del millón! ;-)

miércoles, 1 de junio de 2016

Una odisea de gran valor


El pasado 25 de mayo fue el día mundial de la esclerosis múltiple. Hace ya 26 años que me diagnosticaron esta enfermedad y jamás imaginé que nada bueno pudiera derivarse de algo así.

Es así y, desde entonces, sigo pensando lo mismo: el dolor en sí no tiene ningún sentido, sino más bien sirve para darse cuenta de lo que vendrá después.

No he tenido ninguna aparición, ni siquiera la certeza física de que vaya a ocurrir, pero sin embargo me doy cuenta que los Sacramentos (especialmente la Santa Misa) son un medio muy importante para sobrellevar algo así.

Cuando digo “lo que vendrá después” me refiero al premio que hemos conseguido con tantos años de contradicción en la Tierra. Estoy convencido que todo esto ofrecido por las personas que más quiero y aprecio tiene un valor muy grande.

Si una persona me dijera que no tiene Fe le diría simplemente:
“En ese caso habrá quedar un pequeño rodeo, ya que en primer lugar deberás buscar a ese Dios en el que no crees, encontrarle para después no dejarle nunca”.
Si la persona insistiera en que no cree, le recordaría que la Fe es una virtud sobrenatural que Dios concede a quien con humildad se la pide. Llegados a este punto miraría con lupa qué es lo que puede fallar, si a lo mejor nunca se ha pedido, o bien que faltan unas nociones de humildad básicas o simplemente que no se ha pedido con insistencia.

Me gusta hablar de la esclerosis como el principio de una odisea, donde estoy pasando buenos y malos momentos.